Por José M. Piquer, profesor del Departamento de Cs. de la Computación, FCFM. y senador académico de la Universidad de Chile.
Uno de los argumentos que más duele en esta discusión sobre la educación superior en Chile es que el apoyar con más fondos a las universidades del Consejo de Rectores (y en particular a la Universidad de Chile) es “regresivo”, ya que estas universidades captan a los alumnos de las familias con más recursos del país. A cambio, son las privadas nuevas (y los Centros de Formación Técnica y Profesionales) los que reciben a los estudiantes más pobres y los que reciben menos ayuda estatal. Pareciera que la conclusión obvia sería dejar a las tradicionales como están hoy y dedicarse a generar más becas y fondos para las nuevas universidades privadas.
Lo que duele es que el argumento tiene algo de fundamento: las mejores universidades del país reciben sólo alumnos con los mejores puntajes en la PSU, y la PSU tiene un fuerte sesgo socioeconómico. Claro que la conclusión simple del argumento nos lleva rápidamente a un absurdo: habría que dar becas a los peores puntajes de la PSU para que entraran a las peores universidades del país, para ser justos. Y supongo que nadie considera razonable esa “solución”.
La lógica del autofinanciamiento que se aplicó a todo el sistema por igual, afectó fuertemente la misión de las universidades estatales: aquellas que han conservado la calidad, no tienen la opción de seleccionar en forma significativa alumnos por otra vía que la PSU, porque sale caro. Las que han perdido la calidad, han debido jugar el juego de las privadas nuevas: atraer alumnos con malos puntajes, aun sabiendo que no tienen ninguna chance de llegar a ser profesionales de buen nivel. Al final, en todo el sistema existe una sola división importante: las universidades buenas y las universidades malas.
Ahora que el anuncio presidencial nos permita tener esperanzas en que finalmente se inyectarán más recursos en el sistema de educación superior, creo que lo único realmente importante es garantizar que esos recursos no vayan a financiar las estafas que hoy existen en muchas universidades: vender la ilusión de un título de una profesión que el muchacho o muchacha jamás llegará a ejercer. Un sistema de control de calidad obligatorio y exigente resulta indispensable donde el mercado no es transparente y donde la asimetría de información es gigantesca. La prometida superintendencia de educación debiera fiscalizar fuertemente la calidad. Ninguna beca ni subsidio (salvo tal vez un aporte por una vez para mejorar la calidad) debiera ir a parar a una universidad que no logre una calidad mínima. Esas becas “al portador”, en que el alumno elige libremente donde gastarlas, resultan un crimen en este sistema: nos llenaremos de casos como las Becas Valech, donde se crea una oferta fraudulenta para seducir a estos becarios faltos de información. Sólo funcionarían si se define que son válidas en un conjunto de universidades restringidas y bien reguladas.
El sistema de educación superior existente en Chile fracasó. Creo que ese es el único mensaje claro que dieron los cientos de miles de manifestantes en la calle. Corregirlo es difícil y de largo aliento, pero creo que la principal lección que debemos retener es que, en este caso particular, las fuerzas del mercado no operan para mejorar la calidad y bajar los precios. Incluso la masificación del sistema -el único logro claro del sistema- es dudosa: ¿Realmente masificamos la educación superior? ¿No será que estamos vendiendo falsas ilusiones a mucha gente?
Creo que hay que partir trabajando con las buenas universidades existentes: más becas, más apoyos, más igualdad en el acceso. Al resto, hay que ir apoyándolas para que mejoren. Y algunas, simplemente hay que cerrarlas.

El blog Bits, Ciencia y Sociedad de la sección de Tecnología de Terra es un espacio donde académicos del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile hablarán de la Tecnología y su impacto político y social en nuestro país.
Vaya, a varios parece que les molesta la existencia de la U, pero el hecho es que es de las mejores del país, y al menos figura entre las mejores 500 del mundo. ¿Podría ser mejor? Por supuesto! Pero para eso se necesita que se le apoye en su misión, y no tirarla a competir con las Ues privadas.
Y haber trabajado en Audi da lo mismo, es solo una anécdota personal. Yo trabajé en Oracle, ¿y qué?
Tengo una sobrina, criada en EE.UU., que partió estudiando ingienería eléctrica en la U. de Chile, y desilusionada por la mediocridad prefirió cambiarse a EE.UU., donde ahora ya es doctora en ingienería eléctrica, trabajando a alto nivel. Corolario: No hay que pecar de soberbia cuando la referencia es el metro cuadrado donde uno está parado.
Me parece el artículo, cada uno cree que la Universidad de la cual egresó es la mejor, si bien es cierto que entre tradicionales y privadas existe un mucha diferencia, es verdad, alguien dijo muchos profesores de las tradicionales hacen clases en las privadas, pero pueden sacar el mismo rendimiento?, se de alguna privadas en las que hacen clases de seguridad minera, profes que no conocen una mina o seguridad en empresas metalúrgicas sin conocer una industria metalmecánica, esto es en la carrera de prevención de riesgos.
Pedro dice la USACH, tiene también un buen nivel, los mejores egresados de las carreras de Ingeniería de la USACH están a un alto nivel, se de muchos ex alumnos que les fue mal ésta Universidad en Ingeniería que se fueron a la U. de Chile y a la Católica y ahora les va bien y reconocen la excelente base que lograron obtener.
Me parece que se debe reiniciar rapidamente un cambio desde la base, básica, media y Ues, si dicen que los estudiantes secundarios tienen diferencias, es por los preuniversitarios, pero vean los puntajes de los chicos del Instituto Nacional
Si las escuelas municipales tuvieran la capacidad de preparar a los alumnos de buena forma, todos llegarían a la PSU en igualdad de condiciones con los de colegios privados, o muy cerca al menos. Así, los realmente capaces obtendrían buenos puntajes, y no solo los que provienen de colegios caros. Eso “democratizaría” el ingreso a las universidades tradicionales. La solución no es meter mas y mas becas para que los “pobres” estudien carreras de mentira en universidades mediocres. Eso es un parche que seguirá generando “profesionales” de segunda que terminan haciendo pega de técnicos. Mano de obra calificada y barata. La solución es mejorar la educación primaria y secundaria.
De todos modos, da un poco de risa leer los comentarios de quienes, al parecer, no pudieron estudiar en una buena universidad y están algo resentidos. No es culpa de la Chile, la PUC o cualquier otra, que Uds no hayan podido ingresar, ya sea por falta de plata o de talento. Y no traten de defender tanto a las privadas, porque todos sabemos que, en general, son bastante malas, producen profesionales mediocres, y que entre un abogado de la Chile y uno de la Bolivariana no hay donde perderse. No todo el mundo debería entrar a la Universidad, en una sociedad normal no todos son profesionales. debería ser una cosa de mérito, por algo se selecciona y no se le garantiza a todos como la educación escolar. Lamentablemente, en este país faltan técnicos porque todos quieren ser caciques y nadie quiere ser indio, o sea, todos quieren ser Ingenieros y nadie quiere ser mecánico. Así, los Ingenieros de la Chile terminan trabajando de ingenieros, y los de la UPV son los que le aprietan las tuercas al motor. Triste pero cierto, para que lo piensen los pro-privadas.
Me parece tapar el sol con un dedo esa distinción entre “universidades buenas” y “universidades malas”. Durante un tiempo trabajé en una usualmente catalogada de casi la mejor en Chile, y me encontré con tal mediocridad y obsesión de lucro, que me di cuenta que el prestigio a veces es un alero para los peores vicios.
De tal proyecto ya no queda casi nada más que un par de personas cerrando temas y otro par con querellas por fraudes, que ojalá traigan un poco de justicia… y dígame usted si no ha conocido casos similares en su misma universidad (asumo, “buena”).
Ojalá pudiera hablarse de alguna universidad realmente buena en Chile, pero no las hay. Lo único que hay es la lógica del lucro, camuflada en la “sustentabilidad”, y una ENORME desconexión entre las instituciones formadoras de profesionales y las áreas en las que esos futuros profesionales se desempeñan.
Quizás usted pueda citar algunos casos de excelencia académica, pero eso no es más que lo mejor de aquellas universidades, pero en ningún caso es una medida justa de la calidad de toda la institución.
Y los mayores culpables de esta crisis, son las mismas universidades que se han aislado en su olimpo académico, esas que no asumen responsabilidad alguna por profesionales mal formados. Por el contrario, lucran más por medio de más cursos, postítulos, y postgrados. Quizás así es más rentable formar profesionales a medias, lo cierto es que no debería catalogarse ninguna de buena, ni siquiera la mejor, porque no se hacen cargo de nada, lo que también es un robo y un engaño.