Por Tomás Barros, Subdirector de Transferencia y Relaciones Industriales en INRIA Chile, académico jornada parcial del Depto. de Ciencias de la Computación, FCFM, U. de Chile.
Aprovechando que el próximo domingo son las elecciones de alcaldes y concejales en el país, donde además por primera vez se estrena el voto voluntario y la inscripción automática, quiero referirme a los sistemas de votación electrónicos y remotos.
Lo primero es hacer la distinción, votación electrónica NO ES necesariamente votación remota, sin perjuicio de que se pueden tener elecciones remotas que son electrónicas (vía web por ejemplo), como también podemos tener elecciones remotas con un papel en un sobre por correo (Estados Unidos lo permite). Es decir, que una elección sea electrónica o manual es transversal a que ésta sea remota o presencial.
La ventaja de una votación electrónica y remota es obvia, permite votar desde cualquier parte, incluyendo desde el extranjero. Además, como no tiene el altísimo costo en locales y gente de una elección presencial, podría permanecer por más tiempo abierta (podríamos votar unos tres días por ejemplo), esto incluyendo días laborales. Se suma a esto que el conteo, una vez cerrada la votación, es prácticamente instantáneo.
Y si es tan ventajoso ¿por qué no hacemos todas las elecciones electrónicas y remotas? Aquí hay que detenerse un segundo para entender los desafíos y limitantes de una solución así.
El primer gran desafío para la votación electrónica (presencial y remota) es asegurar, al menos, que el sistema dé las mismas garantías que el sistema manual actual: voto anónimo, bien emitido y contado correctamente. En un voto en papel es fácil, porque uno “ve” la verificación de la identidad del votante, la cámara secreta, la marca en el voto y el proceso hasta el depósito en la urna (de ahí en adelante confiamos en que los vocales y apoderados contarán nuestro voto correctamente), pero en un mundo electrónico, cómo confiamos en: 1) la identidad del votante, 2) que mi voto es secreto 3) que una secuencia de bits representa efectivamente mi opción de voto, 4) que esa secuencia se depositó en la urna y 5) que nuestro voto es contado correctamente en el conteo final.
Afortunadamente, hay técnicas matemáticas criptográficas, que permiten dar garantías sobre esos cinco puntos. El desafío está en saber explicar estas técnicas para que la gente entienda y confíe en el sistema. Éstas incluso dan mayores garantías que el papel sobre cómo “demostrar” que, en el resultado final, mi voto fue contado correctamente, sin revelar mi opción de voto.
Verificar remotamente la identidad del votante no es obvio, ya que la combinación Rut-clave no sería suficiente. Primero, porque no hay una cultura de elección de buenas claves y segundo porque más de alguno entregaría su clave (voluntaria o forzosamente) a un tercero para que vote por él (prohibido por nuestra Constitución). Aquí el Registro Civil podría jugar un rol clave contrastando la información que tiene de cada uno con un juego de desafío de preguntas al usuario remoto para verificar que sea quien dice ser.
Un problema mucho más difícil de combatir en una votación remota es la coerción, es decir, cómo evitar que el votante no esté siendo forzado a elegir una opción particular, por ejemplo un dueño de fundo forzando a todos sus temporeros a votar ante sus ojos por su candidato favorito. Sé que hay propuestas científicas al respecto, pero no he tenido la oportunidad de leerlas.
Otro muy difícil son los virus, una elección de Presidente de Estados Unidos, por ejemplo, si fuera remota estoy seguro de que habrían muchos virus que cambiarían el look de sus navegadores para que creyeran estar votando por una opción A, cuando en realidad por detrás están emitiendo su voto con la opción B. Se me ocurre que usar un CD que bootee el computador con una aplicación única que sólo permita votar, certificada y libre de virus, podría funcionar; pero dado que no hay control sobre el hardware, podría incluso haber un virus incluido en él. Por último, repartir hardware específico y resistente a ataques para votar podría ser una solución, pero imagino que está fuera de cualquier análisis de costos.
Cabe destacar que ninguno de estos dos problemas que acabo de mencionar se presentan en la votación electrónica presencial. A pesar de que nuestro sistema de votación manual actual funciona bastante bien, soy un fuerte partidario de que se desarrolle un sistema de votación electrónico; donde uno pueda votar en cualquiera de los locales habilitados con kioskos de votación, incluyendo consulados en el extranjero. Esto liberaría mucho a los vocales, obligados a estar hasta tarde contando y verificando los votos, disminuiría mucho los errores humanos, y la logística para asegurar el traslado seguro de los votos se simplificaría enormemente. Si lo hacemos, es clave que cualquier solución deba ser verificada por varias entidades autónomas que nos den garantías de la correcta implementación, que a mí parecer, debiesen ser las universidades del Estado.
También soy un fan de las elecciones remotas, pero dado los problemas antes mencionados me parece necesario definir un límite entre cuándo una elección puede ser remota o no. Mi posición es que aquellas, que son vinculantes y que pueden influir en la vida de todos o en el sistema mismo de la democracia, no debiesen ser remotas. En lo concreto, las elecciones de presidente, parlamentarios y alcaldes/concejales deben seguir siendo presenciales (y ojalá electrónicas). En todas las otras, no sólo creo que pueden, sino que deben ser remotas, entre otras elecciones de: colegios profesionales (profesores, médicos, periodistas, etc.), la CUT, las federaciones de estudiantes (en particular la FECH), elección de rectores y decanos (en las universidades con esa libertad, fundamental a mi gusto), o simplemente en la decisión de continuar o no una huelga, o de participar o no en una marcha. En particular en las elecciones que involucran votantes de todas partes del país, significa una reducción considerable de los costos, los tiempos de despliegue y mayor participación.
Mientras esto sucede, voy a votar este domingo a mi nuevo local de votación (me cambiaron) y a esperar frente a la tele, los resultados de mi comuna. En los alcaldes y concejales no hay binominal, manda la mayoría y la proporción, por lo que sí presto mi voto. Por mientras, les invito a visitar www.votoelectronico.cl por si quieren crear su propia elección remota y utilizar buenos sistemas criptográficos para garantizar anonimato y buena contabilización de los votos, pero sin defenderlos del cohecho.


El blog Bits, Ciencia y Sociedad de la sección de Tecnología de Terra es un espacio donde académicos del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile hablarán de la Tecnología y su impacto político y social en nuestro país.
@Alvaro tienes algun link? googleando solo encontré un paper sobre una maquina especifica, no sobre la teoría.
Con todo el show de recuento de votos de estas elecciones… creo que sería un gran paso en Chile tener al menos voto electrónico presencial!
“Afortunadamente, hay técnicas matemáticas criptográficas, que permiten dar garantías sobre esos cinco puntos.”
Esto no una severación cuando menos arriesgada (sino falsa), por favor revisa lo que dice gente como Edward Felten, que ha mostrado en reiteradas ocasiones que el voto electrónico no da las mismas garantías que el voto físico
Buen artículo, solo agregar que hoy en día tenemos computadores que tienen incorporado biometría (lectura de huella digital) o que existen lectores de huella digital conectados con puertos usb de bajo costo, que permitirían validar la real identidad del ciudadano elector con un organismo central muy confiable como es el registro civil. Creo que se puede partir con un sistema mixto (manual - electrónico) para ganar la confianza del electorado.
Tomas, excelente articulo, y totalmente de acuerdo. Creo que debemos avanzar a esto, si estamos en un pais que las declaraciones de impuestos, transacciones bancarias, etc, ya son casi todas via web, el voto electronico y remoto seria un gran paso.
Sin embargo hay 3 temas a considerar, la alfabetizacion digital (la edad de los votantes mayores…),la “tradicion republicana” y como se da a la ciudadania una confiablidad que el sistema es 100% seguro y sin fraudes de por medio.
Saludos,