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Computación: un terreno también para mujeres

Posteado a las 17 de Noviembre de 2011 - 14:12 0 comentario
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Nancy Hitschfeld

Nancy Hitschfeld Kahler, profesora del Departamento de Ciencias de la Computación, FCFM, U. de Chile

La semana pasada, en el contexto de las Jornadas Chilenas en Computación, se realizó el primer Encuentro de Mujeres en Computación (WSCCC’11), que reunió principalmente a estudiantes mujeres de posgrado y  a académicas de distintas universidades  del país.  Dentro del público asistente también se encontraban académicos y estudiantes. El objetivo de este Encuentro, que pretende ser anual, es crear redes entre estudiantes, académicas y profesionales del área, dar visibilidad a su trabajo, y compartir intereses, problemas y posibles soluciones. En esta primera oportunidad, los temas tratados fueron: cómo conciliar vida académica y familiar,  y por qué hay tan pocas mujeres estudiando carreras de computación. Estos temas fueron discutidos tanto por las panelistas invitadas (cuatro académicas y dos estudiantes de posgrado) como por el público asistente.

 

Actualmente, los académicos de la mayoría de los universidades tienen que realizar investigación, docencia y algo de administración dependiendo de la jerarquía en que se encuentren, pero los aportes realizados en investigación (medidos a través de la cantidad de publicaciones de artículos en revistas internacionales indexadas y la obtención de proyectos de investigación como investigador responsable) son el indicador más importante usado actualmente para evaluar la carrera académica y el paso a las jerarquías superiores, sobre todo en los académicos más jóvenes. Estando todas las académicas de acuerdo con esta forma de evaluar la carrera académica aparece como un punto importante a considerar la maternidad: el primer año de vida de un hijo es un período donde la mujer está muy agotada físicamente lo que no le  permite mantener el ritmo de publicaciones que traía hasta ese momento y,  más aún, algunas veces éste baja a cero. En Chile, Conicyt ha sido pionero en considerar este aspecto en la evaluación del currículum de las investigadoras que postulan a proyectos Fondecyt. En vez de considerar sólo las publicaciones obtenidas en los últimos 5 años, este número se incrementa en uno por cada hijo nacido en este período. En las universidades locales, cuando una académica tiene un hijo y no publica en ese período, en general es mal evaluada. Esto pasaba a menudo también en universidades de Estados Unidos, Canadá y Europa, pero políticas de discriminación positiva que consideran la maternidad se han aplicado para incorporar más mujeres a la academia y en particular cuando postulan a subir de jerarquía. En particular, el MIT, a igual currículum de postulantes a la academia, contrata mujeres, y, para subir de profesor asistente a asociado se le extiende el período en que debe ascender a un año por hijo. Con esta política ha aumentado el número de académicas de un 9% en 1999 a un 18% en el  año 2011. En Chile la cantidad de académicas mujeres en computación varía mucho en cada universidad, siendo en algunas cercano al 50% y 0% en otras.  En particular, en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, somos un 20%. 

 

La cantidad de alumnas estudiando la carrera de ingeniería civil en computación o informática es de un 10%, en promedio, un número bastante menor al número de académicas en el área. La pregunta es por qué atraemos a tan pocas mujeres, y menos que hace unos 15 años atrás. Probablemente, se ha acentuado la imagen que el profesional de la computación es una persona solitaria que se pasa la vida programando frente un computador y se interesa sólo en temas computacionales. Esto es cada vez menos cierto pues estos profesionales necesitan tener habilidades de comunicación, gestión y trabajo en equipo. Más aún, actualmente es casi imposible encontrar un área donde no se deban diseñar estrategias computacionales eficientes para procesar la información generada, por lo que  tienen que trabajar con equipos multidisciplinarios. ¿Cómo cambiar esta imagen y cómo mostrar, en particular, a las niñas que ésta puede ser un área entretenida donde desarrollarse laboralmente, flexible y muy amplia, y donde aún hay mucho que aportar?

La sociedad no ayuda mucho pues a las niñitas aún se les exige más verse bonitas que mostrarse inteligentes y asertivas, se les muestra que lo natural, si quieren ser profesionales, es desarrollarse en las áreas de la salud, comunicación y de enseñanza escolar, entre otras, y que las áreas de la ingeniería o ciencias, que tienen una fuerte base matemática, son poco femeninas o más aún que tendrían menos habilidades para ellas que los niños. Lo más probable es que lo anterior se deba a que las mujeres tenemos acceso a la educación superior recién desde hace sólo 100 años[1] y, debido a barreras culturales y sociales, pasar de la dedicación completa a la familia, resultó más aceptado socialmente dedicarse a estas áreas. Actualmente, las profesiones más tecnológicas, como ingeniería y ciencias, son aún terreno más de hombres que de mujeres pero no en todos los lugares del mundo.  En particular, la  cantidad de mujeres en computación depende mucho de la cultura de  cada país, del tipo de enseñanza en colegios, yendo desde menos del 10% en algunos países hasta un 40% en otros[2]. ¿Qué pasaría si en Chile a las niñitas en vez de regalarle sólo muñecas, collares, ropa y utensilios para desarrollar sus habilidades artísticas, les regalamos también legos, juegos didácticos y de estrategia desde pequeñas? Creo que si les damos la oportunidad desde pequeñas a jugar diseñando y construyendo casas, aviones y robots, entre otras cosas, y a indagar cómo funcionan las cosas, nos llevaríamos una sorpresa. No todas estudiarían ciencias o alguna ingeniería pero lo más probable es que aumente el número de mujeres  que estudien estas carreras. Para que esto resulte, también es importante que los profesores estimulen de igual manera a niñas y a niños en el aprendizaje de matemáticas, y las científicas e ingenieras actuales hagan alguna labor de mentoring. Algo notorio hasta ahora es que la mayor parte de las mujeres que estudian ingeniería vienen de colegios o liceos sólo de mujeres. Al parecer, en los colegios mixtos, a partir de los 12 años más o menos, las niñas sienten o las hacen sentir que las matemáticas son más terreno de niños y no quieren competir en esta área. Otro aspecto muy importante es que hay educar a las niñas para que sientan que son tan capaces como los niños y que pueden lograr lo mismo o más que ellos si se lo proponen.

Por estos motivos, es que el Encuentro de Mujeres en Computación  puede ser una iniciativa que contribuya a promover nuestra disciplina entre las mujeres. Me gustaría felicitar a  las organizadoras del Encuentro Valeria Herskovic, Bárbara Poblete y Jocelyn Simmonds,  académicas jóvenes de los departamentos de Computación de las universidades Pontificia Universidad Católica,  Universidad de Chile, y Federico Santa María, respectivamente por darnos esta oportunidad. Ellas fueron alumnas  brillantes de  la carrera de  Ingeniería Civil en Computación de la Universidad de Chile y acaban de obtener su doctorado en Ciencias de la Computación, en las universidades de Chile, Pompeu Fabra (España) y Toronto (Canadá), respectivamente. 

 

[1] Christina L. Hulbe, Weili Wang, Simon Ommanney. Woman in glaciology, a historical perspective. Journal of glaciology. Vol 56, No 200. 2010.

[2}Vashti Galpin. Women in computing around the world. SIGSE Bulletin.  Vol. 34, No 2, 2002 June.

 

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