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Y ahora, ¿cómo volvemos a clases?

Posteado a las 16 de Agosto de 2011 - 15:06 10 comentarios
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José Miguel Piquer

Por José M. Piquer, profesor del Departamento de Cs. de la Computación, FCFM. y senador académico de la Universidad de Chile.

En esta larguísima historia del paro estudiantil del 2011, nos hemos encontrado una y otra vez con un problema de fondo: los chicos están en la calle, con una convocatoria gigantesca, pero no están pidiendo nada. O, dicho de otra forma, están pidiendo un país distinto y ahora mismo.

Aunque el gobierno quiera hacer todo lo que piden, es un proyecto a largo plazo, que requiere trabajo, un camino y una evolución que permita que los colegios y universidades actuales (y sus estudiantes) se adapten y se reinserten en el nuevo sistema. Implica entonces una negociación, un acuerdo y un plan de trabajo que habrá que ir supervisando en sus metas y cumplimientos. Dos problemas insalvables aparecen para lograr ese objetivo: la desconfianza mutua entre los contendores (nadie cree en los políticos y los estudiantes no creen mucho en sus dirigentes) y el tiempo que se requiere: no se puede mantener una movilización y un paro en forma indefinida.

Como muchos, aposté a que el paro iba a morir con el desgaste del movimiento. Cuando se convoca a una marcha y aparecen cien mil personas, nadie puede terminar el movimiento. Menos, sus propios dirigentes. Pero este movimiento ha sobrevivido a todo: la Copa América, las vacaciones de invierno, la intransigencia de ambos lados… cuando todos pensábamos que ahora sí que perdía fuerza, al gobierno le dio con reprimirlos y no dejarlos marchar por la Alameda, lo que reinyectó energía y fuerza otra vez.

Todo esto, en general, son buenas noticias: el cuestionamiento que hace el movimiento estudiantil a la educación chilena es de fondo, compartido por muchos de nosotros y hoy compartido por la mayoría de la población. Por lo tanto, los cambios que se buscan son tremendamente positivos y necesarios, y la fuerza que ha mostrado el movimiento permite soñar con que algunos pueden lograrse.

El problema son los costos. Y el gran costo del movimiento no son los desmanes y daños que causan los encapuchados en las marchas. Es el desastre que se avecina si el paro continúa.

En general, los paros son formas de presión que duran corto tiempo, son medidas excepcionales que se dosifican en el tiempo. Desgraciadamente, en los tiempos en que los estudiantes estaban desmovilizados y no participaban en nada, se inventó esta idea de que sólo se lograba que la gente participara en las marchas si había un paro activo. Por eso, el movimiento comenzó con los paros y, a medida que las marchas eran cada vez más exitosas, ha resultado imposible acordar un retorno a clases, lo que ha extendido un paro mucho más allá de lo razonable. Hoy los estudiantes están hablando de mantener el paro hasta fin de año, como algo casi “normal”.

El paro estudiantil es muy dañino para el sistema que ellos mismos buscan defender y, más aún, para los estudiantes más pobres. El sistema público comienza a perder imagen, los alumnos que pueden se cambian al sistema privado y muchos estudiantes (y sus padres) comienzan a desesperarse, porque perder un año, incluso si no pagan su arancel, tiene un costo que puede hacer abortar su éxito académico.

Creo factible hoy -con esta juventud movilizada y activa- volver a clases manteniendo el movimiento vivo y el camino de evolución y negociación en curso. Los llamados de los rectores y de diversas autoridades a volver a clases no son trampas destinadas a frenar el movimiento. Son un grito desesperado que busca salvar a las instituciones que hoy han llevado el grueso de la batalla. En los tiempos de la dictadura, el movimiento estudiantil fue un actor fundamental en las diversas batallas emprendidas, pero obviamente no se mantuvo un paro durante los seis años finales hasta el plebiscito. Claro que se realizaron varios paros y protestas, que igual dañaron fuertemente a las instituciones involucradas, pero se dosificaban a lo largo del tiempo.

Incluso para el propio movimiento veo dañino esto de mantener un paro a ultranza hasta que el mundo cambie. Si esto termina por cansancio, agotados y con un año académico perdido, resultará imposible retomar marchas y movimientos para revivir la presión si la clase política olvida sus compromisos el 2012. Creo urgente definir un camino para volver a clases. Primero pensé que iba a ocurrir solo, al ir perdiendo fuerza el movimiento. Ahora creo que son los mismos estudiantes, y particularmente sus dirigentes, los que deben encontrar ese camino, porque han demostrado que tienen demasiada fuerza.

Nosotros, los profesores y las instituciones involucradas, estamos disponibles para encontrar formas de apoyar las movilizaciones, marchas, debates y demases, compatibilizando esas actividades con la docencia necesaria para que las instituciones sigan funcionando, para que el daño no sea fundamental y para que los estudiantes más vulnerables puedan continuar su formación.

¿Será demasiado pedir?

Comentarios

10 comentarios Comentario
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  1. Carlos Posteado: 24 de Agosto de 2011 a las 11:10

    El movimiento se ha extendido mas alla de lo razonable?… Es razonable mirar la educación como bien de consumo?… que es razonable hoy en dia?… Es obvio el daño que causa el receso de las clases pero hay que contemporizar el costo beneficio de dejar las movilizaciones versus mantenerse movilizado en clases y/o creer que la clase política solucionará el problema cuando se depongan las movilizaciones. El sentido común, al parecer, es el menos común de todos los sentidos en la clase política Chilena.

  2. Anon Imho Posteado: 20 de Agosto de 2011 a las 13:25

    Yo creo que sí es demasiado pedir a estas alturas sr. Senador Universitario.

    En al menos dos foros en los que ud. ha expuesto sus puntos de vista (el 2006 o el 2011), ha mencionado y se ha quejado de los pocos recursos que entrega el Estado a la Universidad, y los complicados trámites burocráticos por los que debe pasar la Universidad por ser Estatal. Para ud., esto es una enorme contradicción que plantea dos soluciones: una es que el Estado asigne más recursos (lo que siempre ha mencionado como algo “soñado” y que debemos “congelar nuestros sueños”) y la otra es la privatización de la Universidad (para evitar trámites de Contraloría).

    Quizás su verdadera intención no sea la de la privatización, pero su expresión conservadora y derrotista frente a cada movimiento estudiantil me hace desconfiar de sus palabras. Ud. tiene muy claro que existe un problema inmenso en el sistema educacional, pero se ciega en la comprensión del movimiento estudiantil, simplificándolo a una “manifestación de rabia y de oposición a la sociedad en la que viven” y desconociendo por completo las propuestas concretas y factibles en cuanto a educación que se han planteado para el único país superpotencia del cobre como lo es Chile.

    Por otro lado, según comprendo su punto de vista, ud. simplifica el problema educacional como Universidades buenas o Universidades malas. En ese caso, tendríamos por ejemplo, que la Universidad de Los Andes es mejor que la Universidad de Chile (al menos en Medicina), por lo tanto es un buen ejemplo a seguir (en cuanto financiamiento, democracia, estructura docente, etc.), y por otro lado tendríamos como Universidad mala a la UTEM, por lo tanto habría que cerrarla, sepultando así por completo la Educación de Estado.

    El gran problema no es la relación que existe entre lucro y calidad. De hecho, se puede apreciar que los colegios particulares (con fines de lucro o no) presentan mucho mejores resultados que los colegios municipales, mientras que en el caso de las Universidades ACTUALMENTE es al revés (es posible que esto sea progresivamente de manera inversa). Luego, esta contradiccion descarta que exista relación entre lucro y calidad. El lucro debe ser eliminado de la educación pues no es ético ni moral que exista acumulación de capital en una actividad tan esencial en la sociedad humana (y si es tan esencial, ésta debe ser entregada por la sociedad por completo, comprendida por medio de un Estado fuerte y en manos de la sociedad completa). Se debe entender la educación no como actualmente se entiende: como la instrucción de las ciencias para manejar las máquinas, sino que debe ser la educación para formar a cada vez mejores seres humanos (en lo que debe estar incluido el instruccionismo, claramente). Educación gratis para todos (de manera progresiva y comprometida).

    Desconocer la fuerza de este movimiento es desconocer la magnitud de personas que han estado en las calles, impensables hace algunos meses. La marcha más masiva realizada hasta antes de este año ocurrió el año 2004 cuando el genocida George Bush vino a este país y se convocó a 20.000 personas (tras varios meses de propaganda del Foro Social Chileno). Esta cifra se ha multiplicado fácilmente por diez, sin tanta propaganda ni tanto tiempo de antelación, y sin decaer con el paso del tiempo, lo que demuestra la falsedad de la teoría del desgaste de los movimientos (no se desgastan por sí solos, sino que bajo el ataque permanente del enemigo: los medios de comunicación y los intereses afectados).

    Finalmente, quisiera proponer que todos aquellos miembros del Consejo de Facultad y Docentes que creen que se puede mantener una movilización (radical como la actual) compatible con los estudios, participen de manera SISTEMÁTICA en “La Micro Piensa” o los “Puerta a puerta” para mostrar su real compromiso con los estudiantes y la sociedad. Y también se invita a ud., profesor Piquer, a participar de las marchas (como la de mañana domingo 21), tal como lo han hecho varios profesores con sus alumnos “que no quieren estudiar, no quieren trabajar, no quieren nada”.

  3. felipe llancaleo Posteado: 19 de Agosto de 2011 a las 17:35

    Si no es ahora cúando? es claro que ni las universidades ni el gobierno(este y anteriores) está con la causa de la educación entonces pienso que esta es una instancia crucial para conseguir algo…y claro algo integral que es lo que se busca. Creo que su visión de decir que esto empeorará es errónea y quedó demostrado en la marcha pasada. También cabe decir que esto no es culpa del movimiento, esto pasa también en otras marchas e incluso actividades ligadas a los deportes. El paro es dañino es claro, estoy en cuarto año de la universidad y lo único que quiero es salir, mi padre está a punto de jubilar y aguantar 2 hijos estudiando es casi insostenible en este país. Pero lo que se quiere conseguir es mayor que el daño que se está produciendo. Por eso marcho. Por eso este paro me ha dado el tiempo para informarme, para pensar que un cambio integral es posible. Para que sen cuenta los políticos que Chile no duerme.

  4. Agustín Villena Posteado: 16 de Agosto de 2011 a las 17:38

    Como profe part-time del DCC me he dado cuenta de que algo que reclaman los alumnos es TIEMPO. la carrera losdeja sin un milisegunbdo de tiempo para otras cosas, y menos aun para re-pensar y establecer una estrategia para mejorar el podrido sistema de financiamiento educacional que tenemos.

    Mi idea es: podemos volver a clases, pero tenemos que bajar la carga horaria para que los alumnos tengan espacio para desarrollar este proyecto de mejor educacion.

  5. insunzam Posteado: 16 de Agosto de 2011 a las 17:18

    Estimado don Jo, maestro de las redes, gran valor de la informática, con el respeto que me merece, creo que sería de gran aporte que se pusiera con alguna propuesta para avanzar en solucionar el tremendo tema que vienen planteando los estudiantes, más o menos desde la época en que usted se paseaba por los patios de la FCFM. Claudio Gutierrez, su colega por esos lados tiene un documento interesante sobre el origen del problema y que da cuenta de la justeza de las demandas. Por supuesto que el problema es grande pero, discúlpeme, no creo que el problema sea de costos. Es como si le preguntaran a usted cuanto hay que gastar por darle seguridad a las redes en este país.
    Con lo delicada que esta la situación y con el tremendo esfuerzo que se ha realizado creo que es el momento para que se avance en una solución que vaya al fondo del asunto. Volver a clases sin que se elimine el perverso sistema del crédito, sin que se asegure el acceso a la U para todos, sin que se establezcan los compromisos para que seamos todos los que ayudemos a construir un nuevo sistema de educación, es bastante inoficioso.
    Creo que ayudaría si gente como usted se ofreciera como garantía del cambio que se debe realizar.
    Al final los beneficios los verán los maestros como usted que podrán contar con más alumnos en mejores condiciones y con mayor apoyo para hacer avanzar la ciencia y la tecnología, fin último de todas estas movilizaciones, huelgas y paros.
    Así avanza el mundo desde que es el mismo.

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