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Universidad de Chile, ¿gratis?

Posteado a las 2 de Noviembre de 2011 - 10:44 35 comentarios
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José Miguel Piquer

Por José M. Piquer, profesor del Departamento de Cs. de la Computación, FCFM. y senador académico de la Universidad de Chile.

Tuve una pesadilla angustiosa que me llevó a escribir esta columna: soñé que el Gobierno negociaba con los estudiantes y acordaban que los alumnos de la Universidad de Chile podían estudiar gratis. Y se implementaba un sistema a la chilena, equivalente a la educación municipal: el Gobierno definía un monto por alumno bajísimo (en educación municipal se asignan como $150.000 al año) y además limitaba a la Universidad la cantidad de alumnos máximo, porque no había más presupuesto. En mi pesadilla, el presupuesto anual de la Universidad caía drásticamente, los mejores alumnos y profesores nos abandonaban y se conformaba un escenario equivalente a los colegios: las mejores universidades eran privadas y carísimas, a las que sólo tenía acceso la clase alta del país.

 

Al despertarme angustiado, prometí estudiar más el tema y revisar qué pasaría si repentinamente nuestros alumnos dejaran de pagar y debiéramos reemplazar ese dinero con aportes estatales. El resultado es casi peor que mi pesadilla: la Universidad de Chile hoy recibe en promedio 3.5 millones de pesos anuales por cada alumno, entre aportes estatales y matrícula. Con ese financiamiento, ha logrado apenas mantenerse como la mejor universidad del país y en una posición decente en los rankings internacionales. Mirando a nuestros vecinos, con universidad gratuita, la Universidad de Buenos Aires recibe como $600.000 anuales por alumno. Si uno mira una universidad cualquiera de Europa, tomemos la Universidad de Estrasburgo en Francia - rankeada 100 en el mundo según Shanghai- recibe 6 millones de pesos anuales por alumno.

 

Aunque obviamente la relación presupuesto-calidad no es tan simple, hay una correlación fuerte. Creo firmemente que nuestro país necesita una Universidad de Chile de nivel mundial, que deje de estar en el pelotón de cola de las universidades mundiales, y no basta ser de las mejores de Latinoamérica. Para eso se requiere aumentar su presupuesto y también su cobertura, tal vez duplicando su matrícula, particularmente en posgrado, de modo de tener masa crítica intelectual. No veo ninguna posibilidad de aumentar este presupuesto si pasamos de golpe a la gratuidad y, considerando el país que somos, nos condenará a tener la universidad que nos merecemos para nuestro PGB: una universidad mediocre, mucho peor que la Universidad de Buenos Aires. Es el escenario ideal para las universidades privadas, que pueden comenzar a desarrollarse como reales universidades de calidad.

 

No veo ninguna otra opción de desarrollo futuro para la Universidad de Chile que mantener por mucho tiempo más una especie de “financiamiento compartido”: que paguen más los que pueden pagar más, que sea gratuito para los que no puedan y a crédito para las carreras que dan un buen futuro. Por supuesto que hay que lograr bajar los aranceles actuales, el endeudamiento es de un nivel absurdo hoy día y hay que lograr disminuirlo y manejarlo. Sobre esos montos, podemos lograr que el Estado ponga más dinero para la Universidad de Chile, pero nunca lograremos que reemplace totalmente lo que hoy son las matrículas. Cuando hayamos duplicado un par de veces más nuestro ingreso per cápita, tal vez podamos suponer que el Estado considere la posibilidad de financiar un presupuesto del nivel necesario.

 

Por otro lado, la gratuidad no arregla muchos problemas. Sobre equidad en el acceso, en realidad la discriminación la hace la PSU, no el arancel. En una Universidad gratuita, la distribución de clases sociales sería la misma que ahora. En la calidad, más bien perjudica, porque disminuye el presupuesto de las universidades.

 

Hoy pienso que los que debieran estar empujando la gratuidad en la Universidad de Chile son los dueños de las nuevas universidades privadas. Es el mejor negocio que pueden hacer.

Comentarios

35 comentarios Comentario
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  1. Jose Posteado: 11 de Noviembre de 2011 a las 17:29

    Jo. al parecer tuvo un buen sueno, porque los que ganamos 600.000 pesos mensuales, no tenemos ninguna posibilidad de educar a nuestros hijos en una escuela de excelencia, ya que son estos los que entran a la U. de Chile.
    De acuerdo a otros comentarios estoy de acuerdo que sea la PSU el filtro y luego el estado sea el que se encargue de pagar la carrera a esa distinguida Universidad. lo demas es puro discurso.

  2. Cicalmo Posteado: 4 de Noviembre de 2011 a las 22:08

    Es curioso que este artículo lo escribiera en enero de 2007, mucho antes de que la polémica se desatara al respecto. Por eso me atrevo a compartirlo con la comunidad opinante en este blog.Puede constituir otro punto de vista tomado con seriedad, no de forma lúdica ni grosera, como lamentablemente se lee en estos comentarios. Y que sólo demuestran la “gran calidad de nuestra educación”.

    Provengo de la educación universitaria estatal gratuita. Cuando estudié Medicina en la Universidad de Chile de Santiago, no se cobraba por los estudios superiores. El Estado se hacía cargo de los futuros profesionales de selección en las universidades estatales que eran las instituciones más sólidas de la época: la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado, cubriendo los dos niveles profesionales necesarios, los científicos y los medios o técnicos.

    Si la educación la enfocamos como un servicio fundamental para la sociedad y para el futuro de la Nación toda, entonces al Estado le correspondería la tuición de velar porque, al menos, una masa crítica suficiente de estudiantes de elite sea capaz de llegar a los más altos niveles profesionales que irán después formando a las generaciones siguientes. Si hay educación básica y media estatal sin costos, no existe razón alguna para excluir a la universitaria del beneficio de gozar de estos mismos privilegios.

    No debiera existir ningún tipo de discriminación, ni económica, étnica, social, política, o religiosa. La verdadera competencia entre los postulantes debiera estar librada frente al examen de admisión de las mismas universidades para las diferentes carreras. Ellas definirían el perfil del estudiante que desearan para su casa de estudios, orientado al tipo de profesional que saldría después al campo laboral. Una vez seleccionado, la institución se preocuparía de cuidar que todos se recibieran, aprendiendo los contenidos y adquiriendo los valores que el “alma mater” deseara imprimir en este profesional de excepción. De esta universidad debieran salir profesionales de alta calidad, que la prestigiaran y elevaran la competencia por ingresar a ella.

    La única barrera sería la valla colocada a la entrada del establecimiento. Quien la salte, entra. Se objetará que esta política puede favorecer a egresados de la educación privada por sobre alumnos provenientes de escuelas públicas. Una mala opinión sería ésta, ya que reconocería las deficiencias de la educación pública, que, bajo ningún pretexto, debieran contaminar a la universidad. Pero el conocimiento histórico también tiene valor. A mi promoción en Medicina entraron 60 % de estudiantes provenientes de establecimientos públicos de todo el país, 30 de ellos (20 %) sólo del Instituto Nacional. Lo cual hablaba muy bien de la educación estatal en esos tiempos.

    Estudiar en una universidad estatal gratuita es una responsabilidad mayor. Es entender que está siendo financiada por todos los ciudadanos. Adquirir un compromiso con los estudios y con la Nación entera. Por eso la selección de los estudiantes debiera ser prolija y siguiendo el perfil exigido por la universidad. Sólo así no habrá mortalidad académica más allá de lo inevitable, optimizando los recursos, salvaguardando la inversión a largo plazo. Como fue en Medicina, menos de un 10 % de los que ingresaban no terminaba la carrera.

    Esta universidad de excepción implica también mantener cuadros académicos de categoría indiscutible. Los salarios a percibir por el cuerpo docente e investigador deberían ser suficientes para dedicarse a tiempo completo a estas nobles tareas. No se concibe que deban abandonar el aula para cumplir faenas extras con otros empleadores. Tampoco salir de los laboratorios para asesorar a empresas o consultorías. Menos a hacer clases en otras universidades. Lo digo por esperiencia personal. Debí abandonar precozmente una promisoria carrera académica en la Facultad de Medicina de la U. de Chile en Santiago por tener que alimentar a mi recién formada familia en crecimiento.

    La actividad debiera ser identificatoria del “alma mater”. El sello característico de esa colectividad educacional y científica debiera ser más o menos excluyente para evitar competencias espúreas. Ingresar a la universidad estatal, gratuita, sería un mérito en sí mismo, un camino iluminado que iría elevando paulatinamente el nivel de nuestros profesionales, émulos todos ellos de la excelencia académica y de características personales en pro de su propio éxito y progreso y desarrollo del país.

    Hoy manejamos las universidades como empresas rentables. No estoy en contra de otras instituciones privadas que sí tengan que hacerlo así para salir adelante. Es natural. Con pesos se compran huevos. Pero la universidad estatal no tiene por qué ser medida por esa vara. El Estado podría dar becas o ayudar a estudiantes en otras casas de estudio y seguir planes sociales relacionados con esos propósitos. Pero salvaguardar la universidad estatal de contaminarla con planes de incorporación diferentes a la excelencia exigida. Sólo así se lograría vencer el paradigma de que el Estado terminará por corromper políticamente cualquier proyecto autónomo basado en la autoridad de la ciencia y la razón.

    “El Mirador de Cicalmo”
    http://www.cicalmo.wordpress.com

  3. rene Posteado: 4 de Noviembre de 2011 a las 22:03

    Sr. Piquer:
    Tiene mucha razón en cuanto a lo que pasa con la gratuidad.
    yo trabajo en una institución de jardines infantiles en la cual, si bien se entrega una educación de excelencia, estandares de higiene de excelencia, comida supervisada por un equipo de nutricionistas, entre otras adolece de una serie de otros problemas como los recursos con los que se trabaja, la sobrecarga de trabajo en todos los niveles, entre otros. Esto a causa de un presupuesto anual rigido que se mueve solo según el conflicto de moda. En resumen, año a año se agregan más metas, más estandares que cumplir, nuevos procedimientos pero con la misma gente, la misma plata y se pretende seguir aumentando cobertura… los equipos se desmotivan, la infraestructura se deteriora, menos tiempo para desarrollar las mismas labores y las nuevas…raya para la suma. disminución de la calidad o estacamiento de la misma.

    opinión: sistema mixto, regulado, decente.

    Saludos y viva el TEO!

  4. oscar leiva Posteado: 4 de Noviembre de 2011 a las 17:58

    Absolutamente acertada la columna. En primer lugar, los estudiantes mas desfavorecidos, en su mayoría estudian en universidades privadas y los que pueden estudiar en Ues publicas de prestigio son los alumnos de mayor puntaje Psu. De mas esta decir entonces quien está entrando a la Universidad de Chile. Si se promueve solo financiar la educación publica limitará el ingreso de una gran masa de estudiantes de clase media que no alcanzan el puntaje mínimo y tendrán que conformarse con una Universidad privada teniendo que endeudarse.

    En conclusión, debería ampliarse el crédito fiscal y no enfocarse en que la gratuidad de por si será el remedio para esta enfermedad.

  5. Miguel T Posteado: 4 de Noviembre de 2011 a las 16:41

    YO TAMBIÉN SOÑE, SOÑÉ QUE HABÍAN UNIVERSIDADES PRIVADAS QUE SUS DUEÑOS ESTAN EN POLÍTICA TANTO DE DERECHA COMO DE IZQUIERDA, DE CENTRO, DE ARRIBA Y DE ABAJO, SOÑÉ TAMBIÉN QUE NO QUIEREN SOLTAR LA TETA DE RICA LECHE QUE LES DA LA VACA DE LA EDUCACIÓN Y QUE POR ESO DICEN QUE NO HAY ESTUDIANTES DE PRIMERA O SEGUNDA, PERO QUE DE VERDAD LO QUE QUIEREN ES QUE LOS FLUJOS DE DINERO DEL ESTADO (EL MIO Y EL TUYO, LECTOR) LE LLEGUEN A ESTAS UNIVERSIDADES PRIVADAS YA QUE DE ESA FORMA LES LLEGARÁ A ELLOS SUS DUEÑOS. DESPERTÉ DE ESTA PESADILLA Y ME DÍ CUENTA QUE NO ERA UNA SUEÑO QUE ES VERDAD…..Y ME DIJE…. COMO SOÑAR CON UN PAÍS DONDE EL ESTADO SE PREOCUPE EN UN 100% DE SUS UNIVERSIDADES (SOLO LAS ESTATALES) Y QUE LAS PRIVADAS YA SEAN TRADICIONALES O NO, YA QUE LLEGARÁ UN MOMENTO EN QUE TODAS SERÁN TRADICIONALES, VEAN ELLAS LA FORMA DE FINANCIARSE Y QUE NO CHUPEN AL ESTADO…. SOÑAR NO CUESTA NADA….SIGAMOS SOÑANDO POR ESE CHILE MAS JUSTO….

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