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La ilusión de lo privado

Posteado a las 18 de Abril de 2012 - 16:19 3 comentarios
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Tomás Barros, director Ejecutivo de NIC Chile Research Labs, profesor jornada parcial del Depto. de Ciencias de la Computación, FCFM, U. de Chile.

Hace unos días conversaba con la sicóloga de un colegio, sobre lo angustiante que es para los apoderados controlar, monitorear, o simplemente tratar de entender el uso que sus hijos hacen de Internet, en especial y particularmente de las redes sociales. La mayoría de estos apoderados tienen entre 40 y 50 años, y simplemente no crecieron con Internet, no les es tan natural como a sus hijos, con suerte tuvieron televisor en blanco y negro, y teléfono con disco (sin ofender).

Al igual que sus padres con la televisión, algunos tratan de controlar restringiendo el horario de uso o el contenido al cual pueden navegar. Incluso empresas venden la ilusión de control ofreciendo “filtros” que en la práctica son muy fáciles de esquivar y casi imposible de mantener actualizados dado el dinamismo de Internet, o prometiendo un registro de la actividad de sus hijos u otras maravillas. Sin embargo, olvidan que Internet hoy es prácticamente omnipresente, aún si se lograse controlar el acceso en su casa, hay todo un mundo de facilidades para acceder a la red que está fuera de su control.

Otros apoderados optan por crear sus propias cuentas en las redes sociales y se hacen amigos de sus hijos, creyendo que así podrán seguirlos en su vida virtual y olvidando que sus hijos pueden tener varias cuentas, una para los padres y otra fuera del control de ellos… que por cierto, sucede bastante.

Rápidamente concluimos que es imposible prohibir o controlar y que, como siempre, lo mejor es mantener una comunicación fluida con sus hijos, conocer sus amigos, conversar sobre sus vidas y educarlos en cuanto al uso y riesgos de las redes sociales.

Obviamente, nos pusimos a conversar del caso de la madre de las redes sociales para los chilenos, es decir, Facebook. Conversábamos en concreto de los casos de bullying en Facebook (tanto o más comunes que los típicos casos de bullying en persona) y de que muchos adolescentes publican en Facebook casi como si fuera un diario de vida obviando los riesgos que eso significa. Le comentaba que la experiencia muestra que el problema de privacidad es en general un problema social más que técnico, que por ejemplo los usuarios suelen usar claves de muy mala seguridad, como las fechas de sus cumpleaños y que quizás habría que partir educando acerca de esas medidas muy básicas y conocidas hace tiempo. Pero aún siguiendo todos los protocolos conocidos de seguridad en la red, la pregunta de “qué se arriesga” o “cuánto uno se expone” al usar Facebook no es de fácil respuesta, así que me puse a investigar.

Debo decir que tengo una cuenta Facebook, pero no soy usuario regular del sistema. Me conecto unas pocas veces al año (menos de diez creo yo) más que nada por curiosidad del sistema o de algún amigo que me acordé y que quisiera saber de su vida.

Encontré bastantes cosas interesantes, partiendo por qué significa Facebook. Facebook tenía a diciembre del 2011, 845 millones de usuarios activos, de los cuales 483 millones se conectan todos los días. Según un estudio, en sólo veinte minutos de la vida de Facebook:

· Se comparten un millón de links.

· Se aceptan 1.972.000 de solicitudes de amistad.

· Se publican 2.716.000 fotos nuevas.

· Se etiquetan 1.323.000 fotos.

· Se publican 1.587.000 mensajes en los muros.

· Se publican 10.208.000 comentarios.

En resumen, es enorme, inimaginable, si cada usuario activo de Facebook es una persona, entonces uno de cada nueve humanos tiene una cuenta activa en Facebook (les recomiendo ver el vídeo “The World Is Obsessed With Facebook”, con datos un poco más viejos). Eso quiere decir que, todo lo que publique en Facebook puede ser potencialmente accesible por más de 800 millones de usuarios, que como no es dimensionable en nuestra mente, mejor asumir que por todo el mundo a unos pocos clicks de esfuerzo.

Por supuesto que Facebook permite gestionar la privacidad de la información que uno publica, lo hace definiendo cinco niveles de alcance del contenido que uno sube: 1) sólo yo, 2) personas específicas, 3) sólo amigos, 4) amigos de amigos, 5) todos los usuarios. Otros datos como el nombre tienen un alcance a todo Internet. Es relevante ver cómo ha evolucionado la privacidad en Facebook (ver http://mattmckeon.com/facebook-privacy/), mientras el 2005 mi lista de amigos sólo la podían ver mis propios amigos, el 2010 la pueden ver todos mis amigos. Por defecto hoy, el nivel de alcance es el 5), es decir, todos los usuarios de Facebook (o todo el mundo prácticamente como lo sugerí antes).

Por ejemplo, un usuario de Facebook, podría tener una configuración en que sus amigos pueden ver sus fotos e intereses, pero que el resto del mundo sólo puede ver su nombre ya que decidió ocultar su género, relación de pareja, preferencia sexual y tendencia política. Este usuario seguramente asume que al hacer sólo público su nombre, terceras personas no podrán obtener más que esa información. Desafortunadamente, navegando en las redes sociales y aplicando estadísticas y algoritmos inteligentes se puede inferir información como justamente su género, relación de pareja, preferencia sexual y tendencia política. Un estudio al respecto: http://sites.google.com/site/facebooknamelist/

Aún si no existieran estas herramientas capaces de inferir información de usuarios de Facebook, supuestamente privada, muy poca gente es capaz (o tiene el tiempo) de entender y configurar correctamente la política de privacidad que desean. En un estudio del 2011[1] se contrataron 200 usuarios de Facebook a los cuales se les aplicó una encuesta sobre la configuración de seguridad deseada en a lo más diez de sus fotos y se comparó con la configuración de seguridad efectiva de ellas. El estudio concluyó que sólo en el 37% de los casos se cumplieron las expectativas de seguridad de los usuarios. Aun cuando el usuario está preocupado de su configuración de seguridad, es decir, en aquellos usuarios que modificaron la configuración por defecto, sólo en el 39% de los casos se cumplen las expectativas.

En resumen, mi consejo sería enseñar y explicar que, todo lo que publique en Facebook podría llegar a ser de dominio público. Por lo mismo, si por ejemplo tengo una foto que quiero compartir con amigos cercanos, pero que me avergüenza por cualquier motivo y que se puede prestar para bullying o extorsión, mejor no publicarla. Y si no les convencen los estudios y argumentos tecnológicos, tampoco hay que olvidar que cualquier persona con la que comparto la foto, puede tomarla, copiarla y re-publicarla con una política de privacidad distinta.

Tampoco olvidar que me he referido exclusivamente a la privacidad, hay aspectos mucho más riesgosos y difíciles de tratar como las amistades virtuales, la veracidad de los datos, la suplantación de identidad, los abusadores encubiertos, etc. No atento contra las redes sociales, simplemente llamo a no perder consciencia de sus ventajas y limitaciones, a no dejarse llevar ni perder el sentido de la realidad.


[1] Y. Liu, K.P. Gummadi, B. Krishnamurthy and A. Mislove. “Analyzing Facebook Privacy Settings: User Expectations vs. Reality” in IMC, 2011.

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