Por Tomás Barros, director Ejecutivo de NIC Research Labs, profesor jornada parcial del Depto. de Ciencias de la Computación, FCFM, U. de Chile.
Según el estudio de competitividad tecnológica del 2011 (http://globalindex11.bsa.org/), Chile bajó de la posición 27 en 2009 a la posición 32 este año; mala cosa. Me puse a mirar el detalle y no me quedé con la opinión de los “expertos” ni con el resumen del periodista (ejercicio sano en general por cierto, especialmente en estos días que abunda la información parcial, pobre o tendenciosa y opiniones a la ligera en educación).
El mayor impacto en la caída del ranking de Chile fue en el campo de “ambiente de investigación y desarrollo”, donde bajamos de la posición 31 a la 52. No me resulta extraño que Chile no tenga una buena posición en este campo, es sabido que en nuestro país la inversión y las personas dedicadas a investigación y desarrollo en Tecnologías de la Información (TI) es insuficiente, pero sí me llamó la atención la brusca caída. Al mirar el detalle, noté que en el cálculo de este ponderador la mitad equivale a patentes, y empezó a tener sentido.
En TI, hay países que son muy fuertes patentando hardware, como los países asiáticos, porque han concentrado grandes esfuerzos en esos campos, pero no es el caso de Chile ni creo que sería lo correcto. Chile tiene algún potencial de desarrollo en el desarrollo de software especializado y definitivamente un gran potencial en el desarrollo de servicios remotos. Ahí el índice se vuelve menos importante a mi gusto y no lo habría ponderado al 50%; ni el software ni los servicios son patentables (aunque sí las metodologías).
Siguiendo con el ejercicio, si miramos específicamente el índice de patentes, el 2009 fue de 37.6 y el del 2011 fue cero. El índice se calcula como el porcentaje de patentes locales solicitadas en TI respecto al total de patentes locales. ¿Cero? ¿Hace dos años llegaban casi al 40% y ahora es cero? Lo encuentro al menos sospechoso y pensé que podría ser un error de tipeo o de la fuente, así que me fui a revisar el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual, INAPI (http://www.inapi.cl) y encontré, al menos, una solicitud ingresada el 21 de Enero de 2011, por un sistema de control de autos colectivos con software y dispositivos electrónicos, solicitada por gente de Valdivia.
En resumen, parece que el estudio encargado por la Business Software Alliance a The Economist, no es lo suficientemente riguroso. Recalculando, si sólo hubiéramos patentado la mitad que en 2009, entonces Chile caería al lugar 29, es decir, 2 posiciones más abajo; y si hubiéramos mantenido el número de patentes, entonces estaríamos en la posición 26, una sobre la medición pasada.
Independientemente de los errores del estudio, Chile mantiene su liderazgo respecto a Latinoamérica, pero sinceramente, me molestan estas comparaciones tipo premio de consuelo; lo interesante es analizar quiénes lideran y por qué lideran, y no caer en el vicio de justificar diciendo que ellos son desarrollados o que están en un mejor entorno, porque, si bien importa, no es todo, y muchas cosas son más bien ganas y políticas públicas.
El ranking lo lidera Estados Unidos. El mismo estudio analiza algunos factores que hacen que un gigante como Estados Unidos, tenga la agilidad necesaria que le permite liderar. Uno de los factores que destacan es la capacidad de riesgo, de experimentación, que están dispuestos a tolerar; el 75% de los capitales de riesgo para Tecnologías de la Información (TI) no logran generar retorno, pero siguen arriesgando porque es justamente en ese 25% donde nacen los futuros Google, Apple, Amazon, Facebook, Cisco, etc. Y ojo, a pesar de los tremendos avances en los países asiáticos, a pesar de la recesión en la economía, a pesar del déficit, Estados Unidos lidera.
En Chile la situación es muy distinta. No sólo los inversionistas, sino el mismo Estado a través de sus instrumentos de financiamiento, exigen evaluaciones de proyectos no sólo con altas tasas de retorno, sino además con garantías. Pareciera que la costumbre a la explotación de materia prima nos ciega para entender que en TI estamos aún creando las formas, caminos y mercados donde obviamente existe un tremendo riesgo, pero un gran retorno cuando funciona. Varias veces me da la impresión que ronda una especie de pensamiento fáctico que dice “para qué arriesgar si es más seguro usar esa plata para sacar más cobre”, lo cual es probablemente cierto, pero no quiero a Chile picando piedras, cortando leña y recogiendo fruta para siempre con las desigualdades y baja mano de obra calificada que esto genera.
Es esa resistencia al fracaso a mi parecer lo que nos frena en el desarrollo, especialmente en TI, porque capacidades y recursos los hay de sobra. ¿Cuánta gente conocemos que reconoce públicamente sus fracasos? Bien poca. En Chile nos encantan los éxitos, siempre destacamos con bombo y platillo a los que triunfan. Corfo tiene en su portal Web las “Historias de éxito”, pero ¿dónde están las muchas historias de fracaso? Hay vergüenza y estigma en reconocer el fracaso, y eso es nos frena porque es justamente de esas experiencias de donde más podemos aprender a no cometer errores, a saber qué aspectos requieren especial cuidado.
El Estado debe implementar políticas que apoyen a quienes no lograron éxito (fondos de resurgimiento, ley de quiebra personal, condonaciones de deuda, etc.) para que fracasar no signifique perderlo todo y así muchos más nos atreveremos. Estoy seguro que con varias medidas simples, no burocráticas ni engorrosas, podemos fácilmente mejorar nuestro índice de competitividad tecnológica y alcanzar los países desarrollados.

El blog Bits, Ciencia y Sociedad de la sección de Tecnología de Terra es un espacio donde académicos del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile hablarán de la Tecnología y su impacto político y social en nuestro país.