Por Juan Álvarez Rubio, Departamento de Ciencias de la Computación, FCFM, U. de Chile
Una reciente columna de Cristián Warnken imaginaba el término del movimiento estudiantil con un regreso al gris de la apatía, del conformismo, de la desesperanza, de la “normalidad”. En las universidades esperamos que no ocurra lo mismo y que la convicción y entusiasmo de los estudiantes permeen la academia.
Indudablemente que nuestros estudiantes ya no son los mismos. Al calor del movimiento han desarrollado habilidades y competencias que el currículum regular no enfatiza, que forman parte de las declaraciones de buenas intenciones pero con escasa traducción práctica y precisa. Sin ir más lejos, de los cuatro objetivos del perfil de nuestra carrera, sólo el último menciona habilidades sociales deseables: “Formar profesionales dotados de habilidades sociales y comunicacionales que les permitan ejercer liderazgo y comunicarse de manera efectiva; comprometidos con la realidad del país y capaces de ejercer en cualquier lugar del mundo; responsables, tanto en el ámbito de su ejercicio profesional, como en el entorno social”.
El movimiento estudiantil ha demostrado activamente su compromiso con la realidad del país y con su entorno social. Concretamente, los jóvenes han evidenciado que el modelo educacional ha hecho crisis y necesita una reingeniería, y no sólo más gasfitería y recursos para un sistema que después de 30 años hace agua por doquier.
El movimiento estudiantil ha sido una escuela de aprendizaje de liderazgo. Además del surgimiento de líderes de curso, de carrera, de facultad, de universidad, de federaciones, la gran mayoría de los estudiantes han sido leales y respetuosos con sus representantes elegidos democráticamente. El liderazgo estudiantil ha llegado incluso a influir en académicos, funcionarios, autoridades universitarias y políticas. De hecho, hace tiempo que no se veía tanta producción académica e intelectual relacionada con el movimiento y la educación (artículos, columnas, libros, manifiestos, cartas, propuestas de nuevos cursos, etc.).
Los estudiantes también han desarrollado exitosamente competencias comunicacionales. En efecto, todos (incluso en el extranjero) han reconocido y agradecido su aporte en poner el tema educacional en el debate público. Y para lograr este propósito han utilizado diversos medios con creatividad, originalidad, ingenio, alegría, e incluso humor. En el caso de nuestros “computines”, han sido notables sus lienzos: “Error 404 Estado not found” y “Contra el virus del lucro”.
Pero ha sido el compromiso social la competencia que mejor han desarrollado nuestros estudiantes. Gracias a su movimiento se ha evidenciado la discriminación y segregación educacional en todos los niveles y los costos desmedidos de la educación superior. Su compromiso ha llegado incluso a plantear la gratuidad para los primeros quintiles y más facilidades y ayudas para los sectores medios.
El compromiso de los estudiantes con la realidad del país, que se ha manifestado innumerables veces en la historia nacional, ha mostrado también las limitaciones del actual sistema político. Los estudiantes vislumbran que el deadlock (entrampamiento) entre dos visiones contrapuestas del sistema educacional debiera resolverse a través de un plebiscito que permita el pronunciamiento directo y democrático de la ciudadanía. Su concreción mostraría un camino posible para la futura superación del modelo e institucionalidad heredados de la dictadura.
Por otra parte, su responsabilidad se ha manifestado de múltiples maneras. Desde la organización y participación en actividades extraprogramáticas, el cuidado de la Escuela y la Universidad, la rendición de los exámenes del primer semestre suspendiendo la paralización, y la consideración de realizar un segundo semestre que combine las actividades académicas con la movilización. La comunidad universitaria está dispuesta, como en el pasado, a realizar sacrificios adicionales para defender y cuidar la Universidad con el propósito de mantener su continuidad histórica.
Finalmente, consigno que en medio de todo este movimiento, los mechones obtuvieron los mejores resultados históricos en la primera asignatura de computación. El desafío es asegurar que las competencias académicas y sociales continúen desarrollándose equilibradamente en ésta y en las próximas generaciones.

El blog Bits, Ciencia y Sociedad de la sección de Tecnología de Terra es un espacio donde académicos del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile hablarán de la Tecnología y su impacto político y social en nuestro país.